La prueba testimonial se caracteriza en cuanto a su credibilidad por la estimación que se haga de lo que el testigo dice, en este aspecto de muchos otros, el relato del testigo tiene que ser verosímil, tiene que ser concordante con otras pruebas, y la declaración ha de ser circunstanciada, es decir explicativa de las circunstancias que rodearon el hecho y de porque el testigo las conoce, el testimonio además ha de ser confiable respecto del testigo.