El deber del Estado de apoyar el desarrollo de la personalidad humana frente a las contingencias que se presentan en la vida como compromiso adquirido frente a sus destinatarios, se convierte en un derecho fundamental de toda persona a la seguridad social, que está integrado en la esfera jurídica de tales sujetos, independientemente que se traten de personas del sexo masculino o femenino, esto es, a gozar de una protección de índole social por parte del Estado.