La indemnización tiene como fin resarcir el daño y además tiene un carácter sancionador contra la persona a quien se le imputa el daño, ese doble carácter que tiene la indemnización sólo tendrá efectos cuando esta se imponga directamente al dañador; en cambio cuando dicha responsabilidad se transmita a sus herederos o representantes de la sucesión simplemente adquirirá el carácter de acto reparador.