El concepto violencia incluye la intimidación, pues el uso de una u otra, denotan claramente la voluntad contraria del sujeto pasivo a la realización de un acto en contra de su voluntad. La intimidación exige que el sujeto activo infunde a otra persona un sentimiento de miedo, temor o angustia, mediante el anuncio de la producción de un mal grave, personal y posible, que tendrá lugar si no entrega aquello que el sujeto activo del delito le reclama.