Debido a su carácter especial y extraordinario, el amparo ha sido configurado con el objetivo de proporcionar una protección reforzada de las categorías reconocidas en el texto normativo de la Constitución; por tal razón, se pretende que éste sea la última vía -agotada la sede jurisdiccional o administrativa ordinaria- para la actuación y defensa de los derechos fundamentales de las personas.