El abuso sexual de menores engloba conductas o comportamientos sexuales en los que no necesariamente media contacto físico alguno entre adulto y el niño/a, como conversaciones y miradas seductoras a un menor de dieciocho años por los padres u otras personas que ejercen poder sobre él, cuando dicha charla viola fronteras generacionales o personales; permitir o forzar al niño/a a observar películas o material pornográfico; ser victimizado a través del exhibicionismo o "voyeurismo" dentro de la familia o en un medio íntimo en forma reiterada.