En materia probatoria, la ventaja del principio procesal de concentración consiste en la proscripción del sistema de emboscada que en el juicio se desarrolla, cuando los elementos de ataque como los de defensa son ocultados por las partes, al valerse de las pruebas por sorpresa; ya que por este medio, se hace que el proceso sea una experiencia franca y leal, cuyo interés mayor reside en obtener una sentencia justa en aras de los principios de lealtad, probidad y buena fe.