La voluntad puede manifestarse en forma expresa o tácita; se entiende que es expresa cuando existe una expresión positiva de la misma, ya sea en forma verbal, escrita o bien mediante señales precisas que indiquen -de manera inequívoca- el sentido de la voluntad del individuo; y por otra parte, se considera tácita cuando la voluntad se deduce de la tendencia de las actuaciones de la persona.