Los principios de -separación e independencia de órganos, indelegabilidad de atribuciones y juridicidad- no sólo son necesarios sino fundamentales en la existencia del Estado Constitucional de Derecho, pues son, por una parte, mecanismos jurídicos que sirven como limites del poder; y, por otra, coadyuvan en la conservación y garantía de la libertad, la existencia y mantenimiento de un régimen democrático.