INTELIGENCIA
ARTIFICIAL. CARACTERÍSTICAS
CARACTERÍSTICAS Y FUNCIONAMIENTO DE LA INTELIGENCIA
ARTIFICIAL
Siguiendo
los conceptos o definiciones anteriores, es posible destacar las siguientes
características de la IA[1]:
a)
Capacidad de inferencia: los sistemas de IA destacan por sus resultados de
salida (outputs), como predicciones, contenidos, recomendaciones o
decisiones, que se basan en un proceso de inferencia similar al humano que les
permite deducir modelos, algoritmos o patrones a partir de la información de
entrada (inputs). En este punto son relevantes las técnicas que permiten
esta capacidad, que incluyen estrategias de aprendizaje automático, las cuales
aprenden, de los datos con que son alimentadas, cómo alcanzar determinados
objetivos y estrategias basadas en la lógica y el conocimiento que infieren a
partir de conocimientos codificados o de representaciones simbólicas de la
tarea que debe resolver[2].
b) Capacidad de adaptación: los sistemas
de IA tienen la facilidad de autoaprender y modificar su comportamiento luego
de su despliegue[3].
Esta habilidad permite que reajusten su funcionamiento durante su uso,
diferenciándolos de los sistemas estáticos tradicionales.
c) Nivel de autonomía: esta tecnología
opera con distintos niveles de independencia de la intervención humana, la cual
puede ser total o parcial. Esto permite que realice sus funciones específicas
sin necesidad de la intervención humana constante.
d) Resultados y objetivos: la IA tiene
capacidad para trabajar con objetivos explícitos o implícitos de acuerdo con
los contextos en que opera. También puede ocurrir que estos objetivos difieran
de la finalidad original del sistema en determinado entorno, lo que brinda
flexibilidad para el rango de aplicaciones.
e) Integración en entornos: esta
característica tiene relación con su capacidad de influencia en entornos
físicos y virtuales, pudiéndose adaptar a las necesidades de los contextos.
Pueden ser parte de determinado producto para su funcionamiento o un elemento
externo no integrado al producto que también permita su funcionalidad.
En atención a la capacidad de inferencia
de los sistemas de IA, se debe resaltar que esta se desarrolla por la
alimentación de datos que les permite deducir modelos, algoritmos o patrones
aprendidos de ese ingreso de información. De ahí que haya técnicas relevantes
de aprendizaje de los sistemas de IA, como el aprendizaje automático (machine
learning) y el profundo (deep learning).
El primero consiste en la creación de
modelos entrenando a un algoritmo para hacer predicciones o tomar decisiones
con base en datos. Entre sus técnicas destacan las redes neuronales
artificiales (neural networks). Su diseño se basa en la estructura y
función del cerebro humano, pues se conforma de capas de nodos que se
interconectan y trabajan juntas para procesar y analizar datos complejos, de
manera similar a las neuronas. El segundo es un derivado del aprendizaje
automático, pero de mayor complejidad en su configuración. Utiliza redes
neuronales de multicapa denominadas “redes neuronales profundas”, que simulan
con mayor cercanía la toma de decisiones del cerebro humano. Esta técnica de IA
facilita el aprendizaje no supervisado, esto es, la no intervención humana en
la extracción de características de conjuntos de datos grandes. A esta
categoría pertenece la IA generativa.”
INCONSTITUCIONALIDAD 57-2025
[1] Observatorio de Regulación Digital
y Tecnología de la Universidad de Navarra, Informe sobre Inteligencia
Artificial, ya citado, p. 8.
[2] Véase el considerando 12 del RIA.
[3] Entiéndase como “despliegue” la
realización de todas las acciones necesarias para que un sistema de IA esté
listo para usarse. Descripción retomada del considerando 12 y art. 3 RIA.